
En el municipio de Santo Domingo Este (SDE), el tema de la recogida de basura sigue siendo un punto de conflicto entre las autoridades locales y los ciudadanos. Los regidores del Concejo Municipal insisten en que el servicio ha mejorado bajo la gestión del alcalde Dío Astacio, pero las calles muestran una realidad opuesta: contenedores desbordados, hediondez insoportable, basura esparcida y una proliferación alarmante de ratas que convierten los barrios en focos de insalubridad. Esta contradicción pone en evidencia no solo una gestión deficiente, sino también la hipocresía de los regidores, quienes evaden la verdad histórica y se convierten en cómplices de un rumbo fallido que amenaza con derivar en corrupción.
La Realidad Actual: Contenedores como «Comederos de Ratas»
Desde que Dío Astacio asumió la alcaldía en mayo de 2024, se implementó una modalidad controvertida: la colocación de más de 200 contenedores metálicos en avenidas principales como Venezuela, Sabana Larga, San Vicente de Paúl y la Carretera Mella. El objetivo era modernizar la recolección y eliminar vertederos improvisados, pero el resultado ha sido desastroso. Los contenedores se desbordan debido a rutas ineficientes y frecuencias irregulares, generando acumulación de residuos que atraen plagas y obstruyen el tránsito peatonal y vehicular.

En septiembre de 2025, la situación no ha mejorado. Denuncias en redes sociales y medios locales muestran basura acumulada en sectores como Cancino Adentro, Ciudad Juan Bosch y Prado Oriental, donde los camiones recolectores pueden tardar hasta dos semanas en pasar. Esto deja calles inundadas de desechos, especialmente durante lluvias, y fomenta la proliferación de ratas. Un video reciente de un residente en Residencial Doña Lidia muestra contenedores rebosantes que provocan olores nauseabundos y riesgos sanitarios. En Ciudad Juan Bosch, las quejas de agosto de 2025 señalan que la falta de atención ha convertido espacios públicos en vertederos improvisados.
La Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (Digesett) y el Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (Intrant) han señalado que los contenedores mal ubicados generan riesgos de accidentes y congestión, pero no se han reportado operativos conjuntos para retirarlos. Además, la Alcaldía no ha cumplido con la reunión prometida con estas entidades para abordar el problema, según críticas ciudadanas de marzo de 2025. A pesar de ello, la Alcaldía sostiene que el 80% de los ciudadanos respalda la iniciativa, un dato que contrasta con las quejas generalizadas y la percepción de que SDE se ha convertido en un «vertedero a cielo abierto».
Aunque un plan piloto en Ciudad Juan Bosch, iniciado en agosto de 2025, incorpora tecnología y zafacones inteligentes, este no se ha extendido al resto del municipio. La modalidad de contenedores, en lugar de rutas y frecuencias planificadas, sigue generando desregulación y un ambiente propicio para la posible corrupción si no se fiscalizan los RD$280 millones aprobados en 2024 para la emergencia ambiental.
El Legado de Manuel Jiménez: Una Ciudad Limpia Entregada en Abril de 2024
Los regidores evaden la verdad sobre la transición de poder. En abril de 2024, el exalcalde Manuel Jiménez entregó una Santo Domingo Este relativamente limpia, con solo focos aislados de acumulación. Esto fue posible gracias a una planificación estratégica: Jiménez adquirió una flotilla de más de 100 camiones recolectores, incluyendo 14 unidades pendientes de entrega (cinco compactadores medianos presentados en febrero de 2024 y nueve más a fin de mes). Estos vehículos estaban destinados a optimizar rutas y cubrir áreas de difícil acceso, eliminando la dependencia de empresas privadas ineficientes como Comlursa o Dankot Group, cuyos contratos fueron rescindidos por incumplimientos.
Jiménez dejó un municipio bajo administración directa del Ayuntamiento, con un plan de limpieza integral que incluía recolección tres días a la semana por sectores, ahorrando hasta 20 millones de pesos mensuales. En 2022, había anunciado mejoras en la Circunscripción 3 a partir de junio, con licitaciones para empresas solventes y un compromiso con la Ley 225-20 de Residuos Sólidos para un cobro eficiente vía factura eléctrica. Sin embargo, Astacio reportó en mayo de 2024 que 49 de esos 100 camiones estaban dañados, desencadenando la crisis actual. Los regidores mienten al negar este legado, ignorando que la ciudad no fue entregada en caos, sino con herramientas para una gestión eficiente, no para llenarla de «comedores de ratas».
La Hipocresía de los Regidores: Cómplices del Caos y Posible Corrupción
El Concejo de Regidores, lejos de criticar las fallas de la Alcaldía, actúa como su defensor. Aseguran mejoras con iniciativas como los 30 trimotores presentados en diciembre de 2024 para el «Plan Cero Basura», pero ignoran las denuncias de ineficiencia. Esta pasividad se extiende a otros abusos: no han enfrentado los excesos de la Policía Municipal, que decomisa motores sin fiscalización y cobra multas arbitrarias, generando descontento ciudadano.
Al respaldar la colocación de contenedores que generan hediondez y plagas, y sin cuestionar los «asesinos reductores de velocidad» (posiblemente un error por elementos de control vial mal implementados), los regidores fallan en su rol fiscalizador. Esta complicidad crea un ambiente de posible corrupción, donde el mal manejo de recursos públicos —como los fondos para contenedores o camiones— queda sin supervisión. En un municipio con más de un millón de habitantes, el más poblado del país, esta negligencia es irresponsable y prioriza lealtades partidarias sobre el bienestar colectivo.
En conclusión, mientras los regidores mienten sobre mejoras inexistentes, Santo Domingo Este sufre un caos evitable. El Concejo debe asumir su responsabilidad, criticar las fallas y exigir transparencia en el uso de fondos. De lo contrario, seguirán siendo cómplices de una gestión que transforma la ciudad en un vertedero, con ratas y hediondez como pruebas de la desregulación. Los ciudadanos merecen una ciudad limpia, como la que Jiménez dejó planificada, no excusas vacías.



